¡Gustavo! Eso no se fuma, se toma 😎

A la capital del Meta, Villavicencio, llegan cientos de turistas con diferentes propósitos. Uno de los más comunes es poder visitar diferentes sitios turísticos del llano y descansar.

También a la puerta de los llanos se le conoce por la rumba. CaminanTr3s no podía dejar pasar por alto la diversión y les queremos contar qué tal estuvo.

El hotel en donde nos estábamos quedando se encontraba ubicado cerca de la zona rosa de Villavo. Nuestra idea no era trasnochar mucho, entonces evitamos los rumbeaderos. Nuestra misión era comer y beber algo muy relajado.

Terminamos yendo a un restaurante que se llama Aleros, el ambiente se veía bien, ni tan rumbero ni tan sobrio. La temática del restaurante es mexicana y su especialidad las fajitas.

Una vez la panza llena, ¡a lo que vinimos! Pedimos un par de cervezas y los cocteles del restaurante. No somos muy dados a «coctelear», más a «guarapear» pero ya nos los habían recomendado y no teníamos nada que perder, eran invitación de la casa 😅.

¿Les ha pasado que están en un restaurante celebrando su cumpleaños y sienten que en cualquier momento los meseros les hará pasar una vergüenza? Escuchamos trompetas y tambores, no pensamos que fuera con nosotros la vaina, pero lo era. Cada vez que se pide el coctel flameante de la casa se hace un show como el que hacía Moe cuando le pedían las papas fritas de la taberna.

¿Recuerdan que la idea era no pasarnos de copas? Resulta que el coctel flameante consiste en una elaborada construcción de varios pisos de copas de Martini por las que descienden diferentes tipos de licor entre tequila, ginebra y tal vez alguna otra sustancia que al contacto con el fuego se enciende en llamas y crea un espectáculo no solamente visual sino también emocional. Al momento de beberlo, en un tiempo reducido y con pitillo, unos seis o siete personajes del restaurante te animan mediante una fanfarria que te hace sentir en tu más exigente prueba de destreza. El resultado: garganta, esófago y estómago en llamas y una noche muy difícil de olvidar.

Esa fue más o menos la noche que pasamos en Villavicencio, una ciudad que recomendamos también para vida nocturna. El clima y la calidez de su gente hacen que sea imprescindible pasar una noche de diversión en la puerta de los llanos colombianos.

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