Si naciste en Colombia esto te persigue

No se trata de droga, violencia, guerrilla, paramilitarismo o corrupción. Queremos confirmarles que ustedes han nacido en un paraíso y eso los perseguirá por el resto de su vida. Somos un país que ha soportado la violencia por más de 6 décadas, es decir 12 mundiales de fútbol, la corrupción, por lo menos la conocida, desde el inicio de la colonización y aún seguimos en pie. Es por esto que les queremos recordar por qué vivimos en un paraíso y no nos damos cuenta.

Uno a uno les revelaremos los secretos de su amada tierra. Correremos por las aventuras de su geografía y la belleza de sus paisajes. Esta es la verdad del paraíso que esconde Colombia.

Empecemos por el Caribe, la puerta de oro de Sur América. Allí existe un mar color turquesa en el que puedes mirar el fondo y ver los peces nadar en paz. Puedes oler el pescao con patacón y arroz de coco. Allá puedes ver esa sabrosura de mujeres, grandes y fuertes pasar con su tumbao levantando la voz al viento: – cocadas, cocadas. Ni hablar de los pescadores hombres que trabajan a veces sin siquiera hacer lo de la mogolla. El Caribe de las playas perdidas, llenas de palmas gigantes que se balancean de un lado a otro golpeadas por la brisa que escupe el atlántico. Ese poderoso viento que no le alcanza la fuerza para llegar hasta las altitudes de la majestuosa Sierra Nevada que mira imponente a la mar protegida por los valientes kogui.

Más abajo nuestra Región Andina, cuna de nuestro símbolo patrio; esa ave carroñera de gran envergadura y precioso plumaje negro, bautizada por los quechuas como cóndor. Región que goza de grandes cañones como el hermoso Cañón del Chicamocha que parece una pintura. Sobre esta extensa cordillera se enclavan los productores de agua: los páramos. Pero no sólo es la belleza natural, es su gente. La diversidad de nuestra tierra que alberga a la mujer campesina que con sus manos ha labrado la historia de esta patria, al recolector de café que sube y baja montañas recogiendo grano a grano esa semilla que disfrutamos cada mañana y también a los citadinos que habitan las grandes capitales.

 

A la izquierda no nos olvidemos de nuestro pacífico, la tierra del misterio. Mezcla de razas que se pierden en la espesura de la selva. Allí, en dónde con orgullo podemos decir que aún llueve a diario. Esa región en la que la selva mira al mar y viceversa como en un pulso, una pelea por territorio, pero que en realidad se trata de una danza. Esta hermosa tierra ha parido niños que son genios con un balón. Pero ¿qué nos dicen de la música? esa mezcla de ritmos africanos que nos envuelven con sabor pero que sólo ellos pueden bailar, qué bien lo hacen.

El llano es muy lindo y no se equivocan. Hombres de recio valor habitan esa extensa tierra. Llanura en donde las distancias no se miden en metros ni kilómetros, sino en tabacos. Qué grande y hermosa es. Por tus praderas corren los venados, los chigüiros, los caimanes, vuelan las garzas y las corocoras de color rojo ardiente. Allí se posan los morichales que en las tardes de invierno bailan el joropo al vaivén de la lluvia.

Por último, cómo olvidarnos de nuestro tesoro del sur, de nuestra gran Amazonía. Es el pedacito de pulmón del que gozamos. Tierra de ríos gigantescos que desembocan en el Amazonas. Esto si es selva y bien espesa. Allí los árboles son gigantes y los delfines rosados. Es tan mágico este lugar y a su vez tan lejano que nos atemoriza pero nos atrae.  

    

Esta es nuestra reflexión sobre el paraíso que es Colombia. Sabemos que tienes un amigo que necesita que se lo recuerden, etiquétalo en un comentario o compártelo.  

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